/Ricardo Centurión se inspira en los bailes para recuperar juego, alegría y prestigio

Ricardo Centurión se inspira en los bailes para recuperar juego, alegría y prestigio

Centurión se inspira
Centurión se inspira

A falta de ritmo futbolístico, el volante ofrece destellos de su jerarquía; Racing igualmente lo disfruta con sus festejos y los pases-gol.

Noviembre de 2014. Entre el vapor y la alegría del vestuario de Quilmes, Ricardo Centurión llora. Racing le acaba de ganar de manera agónica al cervecero, con un zapatazo de Gustavo Bou, a la salida de un tiro libre, a minutos del final. Con esos tres puntos, iguala la línea del puntero River, a tres fechas del desenlace. Centurión, con 21 años, no lo piensa más de una vez: mientras todo es festejo, él encara al ídolo Diego Milito. De frente, con los ojos rojos de emoción y la convicción en la mirada le dice: “Que quede bien claro que yo no soy ningún cagón, yo tengo huevos”. Es que antes de salir a jugar el segundo tiempo, Milito le había reprochado al equipo que no estaba aprovechando la oportunidad de prenderse en la pelea por el título que se le negaba a la Academia hacía trece años. “Estamos jugando como unos cagones”, había sido la arenga del capitán. La escena sirve para conocer la mentalidad de Centurión, que al final de ese torneo terminaría marcando de cabeza el gol que desató la vuelta olímpica frente a Godoy Cruz.

Centurión, con 21 años, no lo piensa más de una vez: mientras todo es festejo, él encara al ídolo Diego Milito. De frente, con los ojos rojos de emoción y la convicción en la mirada le dice: “Que quede bien claro que yo no soy ningún cagón, yo tengo huevos”

Los últimos tres años para Centu pasaron al mismo ritmo que él juega en la cancha: un pase millonario a San Pablo, de Brasil, donde nunca terminó de acomodarse; el préstamo a Boca para ser noticia por sus gambetas pero también por una denuncia por violencia de género y por algunos videos que terminaron causando su salida del club; otra transferencia al Genoa, de Italia, donde jugó apenas 50 minutos en seis meses. Después de tantos giros volvió a su punto de partida: Racing. Y en sus primeros tres partidos, aun sin ser titular y con un rendimiento bajo, mostró su valor: lleva tres asistencias y un gol, determinante para que la Academia se lleve tres puntos valiosos de su excursión a Bahía Blanca. “Lo primero que pensé fue en hacer el bailecito. El gol me dio un poco de alegría. Lo necesitaba, estoy muy contento. Sé que necesito ir sumando goles en mi carrera, porque tengo que hacer goles, esa es una fase de mi crecimiento”, admite Ricky, que aceptó el desafío de heredar la camiseta 22 que estaba vacante desde el retiro de Milito.

Lo primero que pensé fue en hacer el bailecito. El gol me dio un poco de alegría. Lo necesitaba, estoy muy contento. Sé que necesito ir sumando goles en mi carrera, porque tengo que hacer goles

Ricardo Centurión

El regreso de Centurión se cocinó en silencio en cinco días intensos, en los que el secretario técnico, el entrenador Eduardo Coudet y Víctor Blanco mostraron distintas tácticas para seducir al mediocampista. Para el Chacho, era el jugador que necesitaba su equipo para terminar de convencerse que podrá pelear de igual a igual este 2018. El día de la presentación de los cinco refuerzos que llegaron para este año, unos diez mil hinchas se acercaron al Cilindro para volver a ver al hombre que convirtió el gol del campeonato en 2014 con la camiseta de Racing. Su paso por Boca y sus declaraciones fuertes no pesaron: se llevó una ovación cuando apareció bailando y prometió tratar de ganar la Copa Libertadores. En las redes, el jugador también se mostró muy cariñoso con los hinchas, que le devolvieron el afecto. Su inconducta fuera de la cancha -ya conocida en la Academia en sus dos pasos anteriores- tampoco tuvo eco. “El grupo va a contener a Centurión y se va a sentir muy cómodo. Lo que más me gusta de él -aseguró Coudet- es la parte profesional y humana. Nos dará un salto de calidad”. Tanto el cuerpo técnico, como el plantel y el secretario técnico están pendientes del futbolista de 25 años que ya no es un wachiturro ni un adolescente. “Se lo ve más maduro”, reconoció Pillud la última semana.

En el debut en Santa Fe, ante Unión, el técnico arriesgó al ponerlo de entrada. Racing jugó muy mal y Centurión estuvo errático. “Me apuré en mandarlo de arranque”, reconoció luego del partido Coudet. Es que el futbolista casi no sumó fútbol en los seis meses que pasó en Italia. De común acuerdo, técnico y jugador concordaron en que era mejor ir de a poco, con la fecha a largo plazo, apuntando al 27 de febrero, cuando la Academia arranque su aventura en la Copa Libertadores, ante Cruzeiro. Lejos de enojarse o de fastidiarse, el volante se tomó con mucha calma el ser suplente.

En el cuerpo técnico están impresionados con la capacidad física de Centurión: los GPS muestran que es el que más rinde en todas las pruebas físicas. Sin embargo, ante Olimpo y ante Unión quedó en evidencia que le falta ritmo de fútbol, aunque las canchas chicas también lo perjudicaron por su estilo. La corrida ante Huracán para asistir a Lautaro Martínez en su tercer gol despertó alguna ilusión. La lesión del Pulpo González en Bahía Blanca obligó a Coudet a volver a apostar por él. No jugó bien, pero fue clave en el triunfo. “La verdad es que no soy de pensar mucho ni de ponerme objetivos. Como sale, sale. No me gusta meterme en la cabeza lo que necesito. Trato de sumar minutos porque físicamente estoy bien”, dijo Centurión a la salida del vestuario, de donde se fue bailando reguetón al ritmo de Daddy Yankee para las cámaras de TV. Aún falta mucho para que Racing se mueva a su ritmo pero, al menos, ya disfruta de su alegría.