/Cómo sobrellevó el Mellizo las ausencias de jugadores clave como Gago, Benedetto y Pablo Pérez

Cómo sobrellevó el Mellizo las ausencias de jugadores clave como Gago, Benedetto y Pablo Pérez

Fuente: LA NACION
Antes padeció las bajas de Pavón y Centurión; “Muchos equipos lo sufrirían, al menos no lo estamos sintiendo desde los resultados”, dice el técnico

Boca terminó el domingo con una sonrisa luego de la victoria ajustada ante Temperley (1-0). Y si bien Guillermo Barros Schelotto también, sus palabras posteriores fueron atípicas. Nunca se lo escucha tan sincero. No es común que transmita, al menos públicamente, que su equipo no mostró una buena versión: “Nuestro primer tiempo no fue bueno. Las individualidades como la de Tevez van a crecer cuando juguemos mejor. No tuvimos la superioridad ni las chances claras”. En el fondo, este análisis era el inicio de una evaluación que dejaba en claro, una vez más, que hay futbolistas muy difíciles de reemplazar.

“Nosotros no tenemos a Pablo (Pérez), Fernando (Gago) ni Darío (Benedetto) y muchos equipos lo sufrirían en los puntos si no los tuvieran. En ese sentido venimos bien. Sus ausencias se sienten en determinados pasajes del juego, pero no desde los resultados”, explica el Mellizo. El entrenador los extraña, como el resto del mundo Boca. Pero, paradójicamente, el impacto de las tres lesiones, casi simultáneas, fue menor al de otras situaciones individuales que experimentó el técnico durante un ciclo que está pisando los dos años.

El trinomio mencionado, junto a Carlos Tevez, Cristian Pavón y Ricardo Centurión, son los jugadores más importantes que ha tenido Guillermo. Intocables para él. Varios de ellos también se ausentaron por lesión y generaron dolores de cabeza. Aquellas faltas fueron de mayor incógnita que las actuales. Por una ecuación simple: Boca juega mal, confunde los caminos, se llena de imprecisiones. Pero gana y se aleja más de los perseguidores. En otros casos, las dudas eran enormes.

Cuando faltó Pavón. El Mellizo arribó y ya sabía que el N°7 sería fundamental debido a la dinámica y el vértigo que le podía aportar al equipo. Pero también lamentaba otra cosa: Kichán se estaba recuperando de un esguince de ligamento lateral externo que lo había dejado afuera dos meses. Es lógico que al comenzar una nueva etapa, las cosas no salgan como se las pretende tanto en los resultados como en el juego. Pero sin contar con él en el inicio del ciclo, ya lo extrañaba: tres igualdades (Racing y Bolívar por Copa Libertadores, y River por el torneo), una victoria frente a Unión y una derrota con Lanús. Cuando Pavón empezó a ser titular, cambió todo: Boca recién perdió ante Independiente del Valle, en la eliminación de la Copa en semifinales.

La ausencia de Gago. El Mellizo fue testigo de la segunda rotura del tendón de Aquiles que sufrió Fernando Gago. No obstante, en aquellos siete meses de recuperación el equipo no lo extrañó demasiado. ¿Por qué? El nivel del 5 era cuestionado, pero además Boca enfocó aquel semestre a la Libertadores, donde terminó siendo uno de los mejores cuatro, y en el campeonato les dio la chance a los juveniles. Gago se convirtió en una pieza indiscutida cuando retornó a fines de 2016. Fue amo y señor del fútbol azul y oro, catapultó el nivel de Tevez y el de sus compañeros en un momento crucial: San Lorenzo, River y Racing eran los rivales de su retorno, pero Pintita deslumbró y fue la figura de la línea de volantes para que el xeneize se adueñara del liderazgo doméstico, que cumple 429 días sin otro puntero.

Desde ahí, siempre que Gago faltó se sintió un gran vacío en la mitad de la cancha. Cuando sufrió un desgarro en el recto anterior en medio del anterior torneo, Boca no supo cómo suplirlo en el juego. Y si bien desde los puntos no le fue mal en los cuatro partidos que disputó sin el N°5 (obtuvo 8 de 12), no superó a Patronato y Rafaela, dos conjuntos muy inferiores que pusieron en duda la conquista del título.

Sin los goles de Benedetto. El N° 9 supo estar lejos del equipo en un momento no muy bueno para él. Por eso, quizás, es el caso que menos sufrieron los Mellizos. Durante sus primeros seis meses, el delantero fue criticado y hasta reprobado por algunos hinchas por la falta de gol. Dos lesiones (esguince de rodilla y desgarro en el isquiotibial) le impidieron jugar varios encuentros, entre ellos la seguidilla recordada ante San Lorenzo (hizo un gol y salió reemplazado a los 25 minutos), Racing y River. Para Guillermo siempre fue un jugador fundamental, por eso lo sostuvo como titular incluso cuando Walter Bou había aprovechado su chance y le había generado dudas a muchos sobre quién debía ser el N°9. Hoy no hay lugar a la incertidumbre y Boca lo extraña a Benedetto tras sus 35 gritos oficiales. Ninguno de los otros delanteros cumple en la actualidad con goles, algo que por ahora no influye en los resultados exitosos que tiene el equipo.

Cuando no tuvo a Centurión. El Mellizo siempre le dio un lugar de importancia al hoy jugador de Racing, pero su figura tomó mayo relevancia cuando se fue Tevez a China y le dejó servida la camiseta N°10. Sus gambetas y velocidad le hicieron muy bien al xeneize, se convirtió en ídolo y fue un problema las veces que no pudo estar por lesión. Faltó ante Talleres, hace casi un año, por un esguince en el hombro derecho: los de Barros Schelotto jugaron muy mal y los cordobeses se impusieron en la Bombonera. Un mes después, sufrió un esguince en el ligamento colateral medial de la rodilla izquierda que le hizo no estar en los partidos ante Patronato, Rafaela y Arsenal, lesión que bloqueó futbolísticamente al equipo: no pudo superar a los primeros dos rivales (1-1 y 0-0 respectivamente). Y enseguida, cuando apresuró su vuelta para disputar el superclásico, el físico no aguantó: duró sólo 15 minutos por un desgarro que lo sacaba otra vez de un trío de encuentros. Y aunque seguía jugando mal, esta vez el conjunto de los Mellizos obtenía una buena cantidad de puntos: 1-0 a Newell’s, 1-1 ante Huracán y 3-0 a Independiente. Pero el balance, sin Ricky, era negativo.

Guillermo se agarra la cabeza cuando la pelota se mueve y cuenta los días que falta para volver a contar con sus mejores jugadores. Cuando el partido finaliza, sonríe porque aquellas ausencias, por el momento, no le ponen piedras en el camino de los resultados rumbo al bicampeonato. Aunque está claro que Boca debe mejorar. Porque la vara será más alta cuando se aproxime la Supercopa ante River y se ponga en marcha la Libertadores.