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Bernardi tiene el apoyo de Verón para que los históricos ya no sean intocables

Fuente: LA NACION

LA PLATA.- Una semana después de comenzada la pretemporada 2018, el técnico Lucas Bernardi sacudía al mundo Estudiantes: les abría la puerta de salida a dos referentes como Mariano Pavone e Israel Damonte para que abandonaran el club. No iban a ser prioridad en la estructura del primer equipo y dependía de ellos si se quedaban a pelear por un puesto. Desde ese día, el entrenador ha tomado varias decisiones que dejaron en un segundo plano a otros históricos, con el apoyo del presidente Juan Sebastián Verón y el secretario técnico Agustín Alayes. Los buenos resultados de este 2018, incluida la igualdad en el clásico como visitante, le permiten empezar a cambiar las críticas de los hinchas, en un club de gran tradición de entrenadores y donde el triunfo parece ser lo único que vale.

Para entender lo que sucede en la actualidad, bien vale remontarse a mediados del 2017. En aquel momento asumió la conducción técnico Gustavo Matosas, y con él regresaron tres jugadores muy queridos en la institución platense: Gastón Fernández (34 años), Mariano Pavone (35) y Pablo Lugüercio (35). Ellos se sumaron a un plantel que venía golpeado por la inesperada eliminación de la Copa Argentina a manos de Pacífico (lo que le costó la salida a Nelson Vivas), y que tenía como líderes a Mariano Andújar (34), Leandro Desábato (39), Rodrigo Braña (38) e Israel Damonte (36). El resultado fue pésimo: el Pincha quedó eliminado en los octavos de final de la Copa Sudamericana y el entrenador uruguayo, que no había puesto de titulares al Chavo Desábato y la Gata Fernández, renunció en medio de todo tipo de cuestionamientos.

Cómo se da el arribo de Bernardi

Las heridas de esa salida quedaron en el plantel y la dirigencia. En octubre volvió a manejar las cuestiones futbolísticas Alayes, quien se había alejado siete meses antes por diferencias con algunos directivos que ya no están en la institución. Con él, llegó Bernardi (cumplió 40 años el 27 de septiembre, el día de su asunción), amigo personal suyo y quien compartió la selección argentina en la era de Marcelo Bielsa con la Bruja Verón.

En los ocho partidos de la Superliga que quedaban para finalizar el año 2017, el rosarino les dio oportunidades a todos los “históricos”, con diferentes rendimientos. Pero con el nuevo ciclo, lo primero que quedó en claro fue que ningún futbolista se iba a ganar el puesto con el apellido. En ese puñado de partidos, Bernardi ganó más de lo que perdió, con un sistema de juego en el que expuso su pragmatismo, alejado de su referente en la profesión: Bielsa.

“Creía que en el arranque de la pretemporada los jugadores que no iban a tener tantos minutos tenían que saberlo”, afirmó el rosarino luego de haber hablado con Pavone y Damonte, quien finalmente decidió aceptar la oferta de Huracán e irse; el delantero, en cambio, se quedó a pelear por un lugar. “Yo tomo las decisiones futbolísticas porque para eso estoy, pero también tengo que dar explicaciones a la secretaría de fútbol o a mi club. No es que hago lo que yo quiero. Obviamente está todo consensuado lo que hago”, agregó por si hacía falta explicar que en cada resolución contaba con el respaldo de Verón y Alayes.

Esa resolución, que los jugadores históricos ya no fueran intocables, fue tomada de manera negativa en una gran parte de los hinchas albirrojos, que expresaron en las redes sociales y en los medios tradicionales su malestar contra un entrenador que no les generaba confianza por sus antecedentes, gustos futbolísticos ni decisiones sobre el plantel.

Para seguir analizando el presente, primero es vital remarcar que en Estudiantes la figura del entrenador cobra una mayor relevancia que en la media del fútbol argentino, por historia y tradición. Los hinchas de antes y ahora, los que disfrutaron a Osvaldo Zubeldía, Carlos Bilardo y Alejandro Sabella, en lo que le llaman “escuela”, exigen técnicos que se dediquen cien por ciento al club y que consigan resultados, más allá de la apuesta táctica o estratégica.

Con esa presión y ese efecto negativo encima, Bernardi, quien también sufrió con los referentes del plantel en su debut como entrenador en Newell’s, salió a afrontar este 2018. Con las mismas ideas de ubicar su equipo mirando lo que tiene enfrente, el triunfo ante Independiente, en Avellaneda, le abrió un crédito que alimentó con la goleada sobre Newell’s y el empate en el Bosque, que le permitió a Estudiantes mantener el invicto desde 2010 ante Gimnasia, su clásico adversario. En esos partidos, Desábato jugó ante el Rojo por una lesión de último momento de un compañero; la Gata Fernández lo máximo que consiguió fue ingresar desde el banco; y tanto Pavone como Lugüercio no lograron ser titulares.

“Trato de formar el mejor equipo posible y un grupo que sea competitivo. Después puede haber diferencia de conceptos pero el que está mejor juega. El equipo está por encima de todos nosotros”, deja en claro Bernardi. Y, por ahora, los resultados (sacó el 59% de los puntos), en una etapa en la que se comienzan a despedir jugadores que llevaron al Pincha a la gloria, parecen darle la razón.